jueves, 6 de mayo de 2010

EL GUERRERO

En los albores del tiempo existió un guerrero de gran fama quien poseía una hermosa y ornamentada armadura. Cuando entraba en batalla, su brillo llamaba la atención despertando la codicia de sus enemigos. Quien lo venciera la obtendría junto a la gloria de haber matado a un temible contrincante

Un día se vio inmerso en desigual combate

Los enemigos caían bajo su espada, sus fuerzas flaqueaban. De la nada apareció un anciano ciego, con una armadura hecha en cañas de bambú y peleando a su lado los pusieron a todos en fuga

Invitó a su camarada a compartir la mesa del triunfo.

Se sentaron a disponer de la cena

Una atractiva y joven mujer se postró ante los pies del guerrero, presentando una enorme bandeja de plata con frutas, como tributo por la victoria

Sin mediar palabra, el ciego desenvainó su espada matando a la doncella, recibiendo a cambio una herida mortal de su anfitrión

La vanidad no te permite ver con claridad las cosas- susurro- y apartando las frutas le enseño la daga con que la doncella pensaba terminar con su vida

El orgullo domina tus actos, vives solo para alardear de tus conquistas.

Escucha tu voz interior.

Intento en vano detener la hemorragia

Despójate de aquello que condicione tu ser

Se incorporo lentamente marchándose como había llegado
Llorando arrojo al fuego su armadura. Trato de tomarla pero el calor de las llamas la consumía hasta que empezó a fundirse

Junto sus cosas y se interno el bosque de bambú.

miércoles, 10 de marzo de 2010

EL REFLEJO


El tiempo como lo conocemos los humanos es una ilusión.




Esta narración quizás sea eso, nada más que una ilusión para recrear la realidad.

...

Nadie sabe cuando ni por qué...



...comenzó a remar.



Ni si sólo lo hacía para ganarse la moneda que le daban los viajeros al terminar el cruce del ancho río.



Siempre cantando...



...al compás de cada remada.



Un mercader ciego, al llegar le dio una moneda y un trozo de vidrio.


Nunca había visto nada igual, reflejaba no solo la luz del sol...



...sino que reproducía la imagen, de todo lo que lo enfrentaba.


Rápidamente lo guardó en su bolsa.


Lo acercó a sus ojos y descubrió que estos tenían el color del pasto en otoño.




Cuidadosamente lo montó sobre una tabla de madera, lamentando que solo le permitiera ver sus ojos... uno por vez.

Decidido a agrandar la superficie, añadió trozos de vidrio, metales bruñidos, que agregaba y quitaba a su antojo.

Su objetivo era poder ver su rostros completo.

Su obra se había transformado, en un caprichoso y confuso espiral.


Cuando la consideró terminada, la enfrentó comenzando a cantar y sonreír.


Descubriendo que no le gustaba lo que veía. Debía cambiar.

Nunca más cantaría en el bote, evitando sonreír...


...preocupado por lo que dirían sus pasajeros.

Se transformó en un opaco botero.

Una mañana en la otra orilla esperaba por sus servicio el anciano mercader.

Lo ayudó a subir y una vez acomodado le preguntó que hizo con el espejo que le regaló.

No supo que responder... le siguió diciendo que le extrañaba que ya no cantara, sin recibir respuesta alguna.


Una vez en la orilla lo condujo al hombre hasta donde guardaba su creación.


El mercader recorrió con la yema de sus dedos la despareja superficie.


Sonrió levemente, para hacer lo mismo en el rostro del atónito botero.

Le preguntó que era eso que le mostró... le dijo que no sabía su nombre, pero le explicó como lo usaba.



Volvió a sonreír. Buscas ver tu reflejo


La vanidad es como la ceguera...

...nunca te permitirá ver más allá de ella.


Descúbrete a ti mismo en las cosas que haces...


...siente la vida.

Puedes sentir el calor del sol, pero no fijar la vista en él.


Podrás sentir el viento en tu cara, pero no verlo.


Aquel que sólo ve el reflejo, está viendo sólo una parte de la vida.


Se parte de todo con TODOS y serás UNO con el PADRE.


Amando la Vida serás Amado!


Mas que así sea!


Tomó sus cosas y partió como había llegado, en silencio.


Todos alguna vez estuvimos ciegos. Todos remamos hasta el ocaso en el río de la vida.


Que estas simples palabras nos ayuden a hacerlo con alegría, dejando detrás los falsos resplandores...


...para que al contemplarlos, veamos mas allá de nuestro reflejo.

Dejando definitivamente la vanidosa ceguera.

martes, 5 de enero de 2010

EL MANZANO DEL EMPERADOR

En la casa de verano del emperador...



...crecía en el medio del patio, un manzano.

Que éste veneraba por sobre todas las cosas y obviamente tenían prohibido el usufructo de la manzana porque ese manzano le pertenecía


Cuando su poderío se fue desarrollando, mandó a embaldosar todo el patio salvo un metro cuadrado que dejó libre para su manzano



El manzano prosperaba y el emperador, eventualmente, consumía algunas manzanas


Pero les tenía prohibido terminantemente, que sus sirvientes se sirvieran de él manzana alguna



Con lo cual, el triste destino final de la manzana una vez madura, era estrellarse contra los baldosones del patio




y ser comida por los roedores nocturnos aunque algunos pájaros



Con el tiempo,



el emperador dejó ésta vida, el palacio de verano cayó en desuso y ya nadie se ocupó del manzano



Hasta que las huestes invasoras llegaron al manzano



y comieron de su fruto copiosamente aunque rompieron sus ramas.



En ese momento, recién en ese momento, el manzano fue feliz




"Muchas veces en la vida, nos pasamos cuidando y haciendo que
prosperen ciertas cosas que no vamos a poder utilizar.

Recién cuando estamos a punto de partir o partimos esas cosas dan su fruto".